Carta enviada a los 11 miembros de la Comisión de Evaluación Ambiental (Ex-Corema), de la Región de Aysén.
Tenga usted un muy buen día:
Escribo las presentes líneas para manifestar a usted, una de las once personas que bajo la nueva institucionalidad ambiental del país decidirá el futuro de nuestra Patagonia, mi sentir y mi pensar.
HidroAysén, bajo mi perspectiva, es un proyecto que lejos de ser beneficioso, es perjudicial en muchos y distintos ámbitos para el país. HidroAysén lejos de ser aquella fuente de desarrollo tan mentada por sus propulsores, no es más que otra actividad económico-productiva destructora y depredadora de nuestro entorno, de nuestro planeta. Aysén es una de las pocas reservas de vida, casi imperturbadas por el hombre, admirada por muchos y conocida por pocos.
HidroAysén, con todo su aparataje de construcción, al que hay que agregar la línea de transmisión (línea que, claramente, no es independiente de las mega-represas, como lo pretenden hacer creer sus gestores al momento de presentar EIA individuales), no puede ser catalogado como un proyecto con bajo impacto ambiental y por ende viable. El impacto que el proyecto en su conjunto generará en la zona (y en los lugares que la línea de transmisión recorrerá), es inconmensurable. Afectará las actividades productivas locales, afectará el entorno prístino, dañará ríos únicos en el mundo, dañará flora y fauna de un valor inmenso, dañará ecosistemas y personas, dañará el futuro de miles.
Un proyecto que malamente se evalúa, siguiendo paradigmas impuestos por la fuerza, que se evalúa pensando en los beneficios contables de unos pocos y no considerando el bienestar de miles, es claramente, un proyecto que debe y ha de ser rechazado.
Cuando un proyecto de esta envergadura se intenta validar como indispensable para el país, bajo campañas publicitarias, tan banales y falsas, como que el país se quedará a oscuras si este no se lleva a cabo, es francamente una iniciativa que se encuentra en un estado de desesperación y que no tiene más medios a los cuales recurrir sino son estos: la mentira, el engaño y la manipulación. Actos ampliamente divulgados por medios de (des)información serviles, simplistas y a-críticos. Afortunadamente para la Patagonia, encuestas revelan que las campañas no han sido efectivas, y que la población rechaza la construcción de este mega-proyecto.
Mucho se ha mencionado la gran cantidad de recursos que Colbún-Endesa invertirá en su construcción. Mucho se ha hablado de los empleos (temporales), que las mega-represas generarán. Mucho se ha hablado de la energía (¿para la población?), que aportarán al SIC. Empero más allá de estos datos numéricos que en el papel pueden parecer tan atractivos, poco se ha hablado de manera pública y con el mismo nivel de masividad, acerca de los daños que este proyecto conllevará.
HidroAysén lejos de contribuir a diversificar nuestra matriz energética, contribuye a concentrarla, y a hacernos dependientes de un tipo de energía, y de una línea de transmisión altamente sensible a desastres naturales y a errores humanos. Contrario a lo que se dice, el proyecto no es totalmente limpio, dado que estudios científicos han probado que los grandes embalses contribuyen a la producción de CO2. Por otra parte, si se contempla la vasta zona que las mega-represas pretenden inundar, y se hace la relación respecto a la pérdida de vegetación, tal vez el proyecto deje de ser tan limpio como lo intenta parecer, en vista de la captación de CO2 perdida. Tampoco es correcto decir que el proyecto es Chileno, ya que los capitales son extranjeros.
Los argumentos a favor expuestos por quienes tienen interés en el proyecto, son todos y cada uno de ellos cuestionables e incluso desechables. He intentado dar revisión, tal vez somera, a varios de ellos, y he tratado de exponer algunos de esos tantos contra-argumentos. Sin embargo este es un tema bastante extenso como para ser abordado en un pocas líneas, menos aún bajo el formato de un correo electrónico. Este es un tema que debería haber sido tratado a nivel país, un tema que debería de haber requerido una participación ciudadana, no esas nimias instancias que las empresas contemplan al ser exigidas por ley en sus EIA, sino una participación de la sociedad civil de manera amplia y transversal. Lamentablemente nuestro país funciona bajo la lógica de decisiones tomadas a puertas cerradas, entre cuatro paredes y por un número limitado de personas, de confianza del gobierno de turno. Claramente es poco probable que estas personas puedan y tengan un parecer radicalmente opuesto al de quienes han decidido que estén donde están. Es por esto que muchos de nosotros desde hace bastante tiempo tenemos la pésima convicción de que esta decisión se encuentra hace mucho tiempo ya tomada. Queda en vuestras manos cambiar esa percepción y demostrar que la institucionalidad ambiental chilena funciona, y que proyectos dañinos y destructores no tienen cabida en nuestro territorio.
Los grandes intereses, no tan sólo de los inversionistas del proyecto, sino también de todos aquellos que utilizan energía en grandes cantidades y que purgan por inventar una demanda energética mayor, una demanda que no es tal, y que se intenta imponer bajo la idea de generar un mayor crecimiento para el país, no son menores. Sin embargo, ¿de qué sirve ese crecimiento, si no se traduce en un desarrollo general para los habitantes de este país? ¿De qué sirve generar mayor energía, mayor actividad productiva, mayor PIB, mayor crecimiento, si todo lo anteriormente mencionado no se traduce en una mejora de la calidad de vida de todos y cada uno de los chilenos? Los argumentos previamente expuestos, denotan algo que no es dicho a viva voz por nadie, pero que un análisis un tanto menos superficial que aquellos a los que nos tienen acostumbrados, puede hacer salir a la luz.
Vamos por un mal camino, pocos lo reconocen, pocos se hacen cargo, pocos son conscientes de él. Seguir patrones antiguos e intentar validarlos con argumentos en parte ciertos, en parte falaces, nos lleva ni nos llevará a una condición mejor a la actual. Chile requiere políticas energéticas claras, Chile requiere innovar. Potencial tenemos de sobra.
Energías Renovables no Convencionales son una clara y gran opción para nuestro país. Hace no mucho se hizo público la presencia en Chile de una empresa española que quiere desarrollar energía eólica en nuestro territorio. Tenemos ejemplos claros, como son España, Alemania, California de desarrollo energético alternativo, innovador. Chile tiene muchas condiciones a favor para ser líder y ejemplo mundial en ERNC. Solar, eólica, mareomotriz, geotérmica, mini-hidro, biomasa, son algunas de nuestras alternativas. Sin embargo los últimos gobiernos, inclusive el actual, no se deciden a apostar por un futuro más verde, por un futuro distinto. Aprobaciones de proyectos como: Central Castilla, Mina Invierno, y el a último minuto "rechazado" proyecto Barrancones. Acuerdos de cooperación internacional como el firmado con Francia y EE. UU. en temas de energía nuclear, son muestras claras de que vamos y seguimos por ese mal camino.
Es tiempo de que cambiemos nuestro rumbo, y hoy por hoy, esa posibilidad recae en vuestras manos. Estamos ante la posibilidad de dar un giro a nuestra política ambiental, y de mostrar al mundo de que por muy grande que sea la inversión asociada y los gastos incurridos, nuestro planeta está primero. Que la tierra que nos nutre, alimenta, sustenta y permite vivir es primordial y que para que sigamos vivos y sigamos siendo humanidad, proyectos de este tipo no son alternativa posible.
Confío muy dentro de mi, que el próximo mes de Mayo, será recordado como el mes en el cual, Chile decidió cambiar su manera de actuar, y ese primer paso fue nada más y nada menos, que el rechazo al Proyecto Hidroeléctrico de Aysén.
Patagonia Sin Represas!
Sin otro particular que el anteriormente expresado, se despide cordialmente de ud.
OMQM