Después de varios meses, sin darme el tiempo para escribir, o tal vez sin tener las ganas de hacerlo, no lo sé, una mezcla, creo que es una buena síntesis, vuelvo a este reducto a dejar unas cuantas líneas...
... Un bello día transcurrió hoy, lluvia de primavera en un clima mediterráneo, algo no muy común en esta ruda ciudad, y por lo mismo bello. Un día en el que ciertas ideas se re-velaron nuevamente, cosas que muchas veces tiendes a pasar por alto, cosas que muchas veces te hacen mal, pero que mantienes ahí, casi como tu sombra, que no te ayudan, pero que aún mantienes. Pero, ¿qué haces cuando eres terco, y de poco y nada te sirve el darte cuenta de ellas?... Es interesante cómo muchas veces te aferras y no las dejas ir, no sabes porqué, pero lo haces, ¿cuál es el motivo?, no lo sé, sólo entorpecen tu camino, y de vez en vez, son una especie de zancadilla a ti mismo...
Relevante, y de cierta cordura, sería tomarlas, comparar y corregir... Veremos en el tiempo, si fue así o no, el transcurso de las mismas lo dirá. Por mi, más vale que así sea. Sin embargo, si bien es cierto que el punto anterior puede ser válido en varios aspectos, en varias ideas, en otras me es francamente dificultoso de asumir...
Varias veces he escuchado como consejo, el tan mentado: "Vive y sé Feliz", pero muchas veces también voy y de hecho, sigo yendo en contra del mismo, y me resisto a hacerlo. ¿Por qué?, ¿especie de auto tortura?, no lo sé, siempre cuestiono lo mismo, sin necesariamente llegar a buen puerto, y de hecho, muy posiblemente agotando al entorno ya sea cercano, ya cotidiano. ¿Existe entonces un equilibrio?, ¿un balance?, ¿una forma de ser lúcido sin que esto conlleve monotonía y desgaste, sin dejar de lado el cómo eres para no caer en los errores antes citados?
Espero que sí lo haya, y creo hoy posiblemente sea el inicio de un camino en el cual, el cuestionamiento comience a ser más inteligente, menos monótono, y por ende más productivo, menos martirizante. Confío en que así sea... Así será...
... (¿Cómo notas si cambias en el tiempo?, ¿ si efectivamente evolucionas conforme humaneas?)...
Sólo algo más, un bello poema (gracias L. estimado amigo), de Miguel Otero Silva...
Encrucijada
Nos separaba de la calle
el cristal empañado de lluvia.
Yo estaba lejos del mundo,
hoja caída en el remanso de su llanto.
Ella era menuda y tierna
y se hacía más menuda entre mis brazos
y más tierna bajo mis ojos.
Entre nosotros y la calle
y la lluvia y el cristal de la ventana
eran dos abismos de plata.
La vida estaba allí naufragando en sus ojos
la belleza dormía en sus senos perfumados
la luz -toda la luz- se me daba en su boca
la humanidad - mi humanidad - era ella.
Más allá del cristal
más allá de la lluvia
pasaron...
Yo separé los ojos de los ojos de ella
para verlos pasar.
Marchaban chapoteando en el barro
los pies descalzos.
Desfilaban los rostros anochecidos de hambre.
Y las manos encallecidas de miseria
y las almas curvadas de injusticia
y las voces amanecidas de odio
desfilaban los pies descalzos.
Iba la madre con el hijo al cuadril
y el anciano rumoreando penas.
Y el mozo flameando la bandera,
iban de frente hacia la vida
armoniosamente rebeldes.
No sé si me lo gritaron ellos
o si me lo grité yo mismo.
Pero en las filas, de los que pasaban
estaban mi puesto, mi bandera y mi grito.
El cristal empañado de lluvia
esfumaba los rasgos de la calle
por donde pasaban los míos.
Volví los ojos hacia ella
que se hacia casi yo entre mis brazos
y le dije:
- Me llaman los que pasan.
Sus ojos empañados
me separaban de su alma
como el cristal con lluvia
me separaba de la calle.
Me dijo lentamente:
- No te vayas.
Y se hizo más menuda entre mis brazos
y me ofreció su boca palpitante
y sentí junto a mi, temblorosos sus senos.
Yo escuchaba chapotear en el barro
los pies descalzos
y presentía los rostros anochecidos
de hambre.
Mi corazón fue un péndulo entre
ella y la calle...
Y no sé con qué fuerza me libré
de sus ojos,
me zafé de sus brazos.
Ella quedó nublando de lágrimas
su angustia
tras de la lluvia y del cristal
pero incapaz para gritarme:
- ¡Espérame!
¡Yo me marcho contigo!