¿Cómo describir cuando la naturaleza, inmensa, poderosa, y única, abruptamente se muestra ante tus ojos? ¿Cómo representar, cómo expresar, el ardor, la emoción, la pasión que recorre tu interior?, ¿Cómo poder manifestar, concretar, o plasmar aquella energía, que brota infinita, cual vertiente cordillerana, desde la madre a sus hijos?...
Cuán bellos son tus colores, tu azul, tu gris oscuro. Cuán bellas son tus gotas, tu fauna, tus montañas. Cada nube, cada movimiento, de esta particular danza que mi alma contempla; el verdor matutino de un día lluvioso de primavera. El juego de posición/transposición de tus nubes, la blanca: pura y cristalina; la negra: especial y densa. Tu amabilidad y tu ira, tu belleza y tu fuerza.
Cuán feliz y pleno y agradado, me percibo es estos segundos, cuando la naturaleza se muestra ante mi, tal y cómo la veo y siento hoy.
El vuelo de un ser alado, la brisa que hiela. ¿Cómo no ansiarte, cómo no respetarte, cómo no quererte, cómo no cuidarte?, si eres capaz de entregarnos todo, y gratuitamente.
Habitante hoy, de un hoy que no me agrada, de un hoy en el que no me siento feliz, en el que un vacío me perturba, ¿serán sólo quejas de un humano que tiene mucho y que no lo sabe apreciar?, o ¿son las de un ser que que ve la plenitud en cosas más allá de las que tiene?. ¿Conformidad?...
Habitante de hoy, de paso por ti, Madre, de paso por este mundo, bello, armoniosamente construido, herencia de nuestros ancestros, nuestro fruto a nuestra descendencia.
Gracias por la emoción, que sólo tú, eres capaz de brindar. Gracias por permitirnos soñar.
Empero, Tierra mía, dime: ¿Cuándo, dime cuánto más he de esperar para verte y disfrutarte desde otra perspectiva, desde otro punto de vista, desde otras circunstancias?. Dime, tierra mía, en esa comunión única y directa, que sólo tú tienes con mi alma, ¿cuándo esta felicidad, esta pasión que hoy has provocado, será contínua, será constante en mi vivir, y no tan sólo momentos, breves momentos de una letanía prolongada?...
Gracias tierra indómita. Tú fiel viajero de paso, te comienza a dejar. Confiando en que un día nuestra comunión será plena, será completa y entonces ambos nos disfrutaremos, tú feliz, yo feliz.
Siempre tuyo, B.
(8/11/2010, 8:39 AM - Nuboso Lunes de noviembre, de camino a Santiago)
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