Nuevamente Juan Pablo Orrego, con esa paciencia encomiable, característica de él, con esa perseverancia envidiada y ansiada por mi, plantea el manejo de "La Crisis Energética", por quienes ostentan las posiciones de poder en este bananero y ciego país.
Inevitable es no caer en hondas, tristes y penosas reflexiones, cuando verdades, o realidades claras y evidentes para unos pocos, son ignoradas y vilipendiadas por otros pocos que manejan a la mayoría.
Frustrante es tener claro que el modelo imperante está errado y ver que la desidia, la apatía y el mismo operar de esta máquina vil y asesina de sueños y personas, no permiten que las cosas sean cambiadas.
La única esperanza que mantiene vivo mi pensar, es que el futuro es nuestro, y que por ende está en nuestras manos cambiar los paradigmas, y generar un país distinto. Una sociedad como dice Wilde o Galeano, donde la pobreza no tenga cabida, donde no exista el pobre.
Un futuro digno de ser entregado a esas manos venideras a esta tierra, venideras a ser felices y a vivir, a vivir por vivir, no a vivir para trabajar, aquellas manos que vendrán no a envilecerse, sino a ser plenos en esta tierra bella que emociona y cautiva, a este mundo bello donde el amor, la felicidad y la comunión entre hermanos es lo único que tenemos y que nos recuerda que estamos vivos. Un mundo donde el humano sea humano, y no sea tratado como basura o maquinaria productiva, un mundo y una sociedad que merezcan ser vividos felices y contentos, donde la única preocupación sea jugar, sea ser feliz, donde el humano se valore por lo que es, y no por lo que tenga. Una sociedad libre, justa y amena, grata, tranquila, sin fronteras, sin resquemores, sin el vil dinero, una sociedad nueva, una sociedad, una sociedad...
Una bella canción de Bosques En Mi Mente, que da música a "El Derecho al Delirio" de Galeano, y que en esta ocasión acompañó el flujo de mis ideas
Saludos cordiales, Observa Más que Mira
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