La presente columna pretendía ser el cierre de una jornada marcada por una marcha multitudinaria en nuestro país en contra de este maldito proyecto transnacional llamado HidroAysén. Una marcha que se realizó en completa calma desde Plaza Italia al Paseo Bulnes. Una marcha tranquila, llena de vida, llena de conciencia y de convicción. Una marcha que me entregaba una pequeña tranquilidad al permitirme acompañar las ideas y las reflexiones con la acción. Una marcha en la cual fue posible observar una Alameda invadida de ciudadanos, de seres humanos conscientes de que la más reciente decisión tomada a nivel Gubernamental no es más que una torpeza descomunal, y que no puede ser enmascarada falsamente como una decisión tomada pensando en el futuro del país.
Miles fuimos hoy en las calles de Santiago. Miles de voces tanto aquí como allá requiriendo a viva voz, un futuro distinto. Una Patagonia libre, intacta, prístina tal como hoy y por cientos de años ha estado.
Empero, a pesar de esta pseudo-tranquilidad, el dolor y la tristeza perduran. Se mantienen en tanto observas, lees y escuchas, día tras día, opiniones, ideas y argumentos que defienden lo indefendible. Que defienden aquello que bajo la perspectiva de miles, dentro de los cuales me incluyo, no son más que aberraciones, no son más que proyectos depredadores de nuestra madre tierra, de nuestro hogar, de nuestra gente, de nuestra vida tal cual y cómo la conocemos.
Hoy me sorprendo al ver que nuestros honorables (que no sé qué tienen de honorables), han aprobado en el senado el UPOV '91.
A priori, lo hubiera rechazado. Sus propulsores son claramente aquellos de los cuales hay que desconfiar por su historia, por sus errores, por su manera perversa de actuar. Dejo sobre la mesa algunos links, de manera cronológica (la actualidad al final), que aportan información valiosa para abrir otro debate más, abrir de manera ciudadana un debate que nuestras autoridades, para variar, mantienen entre cuatro paredes.
- Datos valiosos, entorno a la discusión previa en la cámara:
- Un artículo relativo al UPOV (por sus siglas en francés para: Unión Internacional para la Protección de las Nuevas Variedades Vegetales), desde el punto de vista de quienes defienden la existencia del mismo. Una pregunta me surge en torno a una aseveración bastante repetida en el artículo: ¿Para qué mejorar la productividad de la tierra, si comida hay en el mundo? ¿No será lo correcto distribuir mejor? ¿No será lo correcto volver a economías locales en cuanto a lo que alimentación se refiere?
"Armonía en la Legislación de los Estados Miembros". "Las principales actividades de la UPOV son la asistencia a países para la introducción de legislación de protección de variedades vegetales sobre la base armonizadora que proporciona el convenio y la promoción de la cooperación internacional, principalmente entre los Estados miembros."
JA!, esto me suena a estas especies de gobiernos supra-nacionales, que a cierto grupúsculos de poder les interesa de sobremanera desarrollar e imponer. Por cierto, y cobra sentido lo que links, líneas más arriba, manifiestan: en el sentido de cómo viene amarrado a los TLC's la suscripción de los UPOV. Lamentable...
- La contraparte al link anterior. Organizaciones en 2003 exhortaban a India a no hacerse parte de la UPOV:
Y actualmente la India, No es miembro de la UPOV. Chilito SÍ lo es, desde 1996...
- La actualidad en Chilito:
- Finalmente, adjunto para todo aquel que quiera leer el Convenio de la UPOV:
Nuevamente me despido de uds. dolido, triste y levemente enrabiado. Nuestras autoridades no dan pie con bola...
Saludos cordiales, Atte. OMQM.
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